Matías Bühler: “La compra online nos da la opción de saber más del producto”

Sportalius entrevista a Matías Bühler

Matías Bühler nació en Suiza en 1983, pero empezó con ocho años a practicar vela en aguas del Río de la Plata, en Buenos Aires. Apasionado de este deporte, llegó a ser el mejor júnior del país y subcampeón del mundo, para luego dar el salto a un profesionalismo en el que ha compaginado su faceta de navegante con la de entrenador. Su último reto lo ha superado con creces, clasificando para los Juegos de Río, del pasado agosto, al equipo suizo que participó en la clase Nacra 17 mixto.

Conocedor de un deporte que no califica de “elitista”, Bühler, en exclusiva para Sportalius, nos cuenta sus peripecias, sus planes de futuro, su teoría sobre las compras online y también su diagnóstico sobre la vela española, que salió de Brasil sin medallas al cuello.

Usted empezó muy joven a navegar. ¿De dónde le vino esa pasión?

La pasión me llegó a través de mi padre. No era un navegante, pero competía en lanchas con motor. Mi padre me quiso meter en un deporte más sano y verde como la vela. A los 10 años, empecé a competir, y luego gané mi primer campeonato Sudamericano juvenil y fui también subcampeón del mundo.

¿La vela es un deporte elitista?

No es un deporte caro, pero claro que no es como jugar a fútbol o a tenis. No es un deporte elitista cuando empiezas. Un barco vale 2.000 o 3.000 euros en esas clases. Quizás una familia de clase media lo puede tolerar. Tuve el apoyo de mi familia porque me veía disfrutar.

Cuentan los deportistas de agua que el mar supone una liberación. ¿Qué tiene para ser tan adictivo?

El entorno es distinto. Somos de tierra. A mí lo que me pasa es que me siento un adicto a la competición, no al hecho de navegar. Salir a pasear no me divierte. Son muchas horas en el agua y se transforma en un medio de vida.

¿Cómo se prepara un deportista que quiera llegar a unos Juegos Olímpicos?

Depende del objetivo. Para preparar unos Juegos la puesta a punto es larguísima. Cuando uno empieza una categoría olímpica debe pensar en ocho años vista. Muy poca gente es capaz de lograrlo antes. Pero la preparación se enfoca a todo el día: hay una preparación física en gimnasio y otra técnica en el agua. La posición en el barco determina el entrenamiento. No es lo mismo llevar las velas que encargarte de la estrategia. Lo comparo con el automovilismo, donde todos tienen un cometido.

¿En qué momento disfrutó más?

La vez que disfruté más fue este último proyecto olímpico, que lo hice para Suiza. Estuvo bien hecho, con tres años y medio dedicados en cuerpo y alma. Ver que cada día se mejoraba y se tenían más opciones de medalla fue muy bonito. Me llenó el ego. No me olvido de que salí de un país con un nivel pequeño, y poder hacer este proyecto y llegar a los Juegos fue espectacular.

¿Y la que más padeció?

Cuando estaba con Argentina en la categoría 470 y nos tocó luchar contra un sistema político en el que el amiguismo estuvo por encima de las capacidades como deportista. Era un ambiente sucio, de mucho barro. Era joven y ambicioso, y lo hice convencido, pero fue complicado.

¿Peligró alguna vez su vida o la de alguien de su equipo?

En 2009 viví una de las situaciones en las que me sentí vulnerable. Estaba con chicos de diez a 15 años en Suiza y llegó una tormenta muy fuerte. Me encontré con ocho chicos volcados y alterados, y uno ve que es ínfimo.

Entiendo que seleccionar los materiales adecuados es primordial en su deporte…

Hombre precavido vale por dos. Y más cuando haces, por ejemplo, vela oceánica: la sensación esa debe ser impactante. Mi máximo respeto a gente como Dídac Costa, que está en medio de la nada.

¿Y comparte el auge de la compra por internet para el deporte?

No soy un experto en tecnología, pero entiendo que la venta online nos da la opción de entender más lo que nos están vendiendo. Uno tiene más herramientas porque uno puede leer opiniones y ver las especificaciones. El consumidor tiene más información y certezas.

¿Por qué España no logró medalla en Río cuando siempre había conseguido?

Los resultados son lo que son. La Federación Española sufrió recortes estos últimos años y Río era un campo complejo para la vela. Hubo sorpresas y un par de equipos españoles pudieron hacer medalla. La parte económica le jugó una mala pasada, pero seguro que se pudieron hacer mejor las cosas. Pero el potencial de España es gigante.

En Río, ¿tan sucio estaba el mar?

Es cierto que estaba sucio, pero estuvo siempre así. Hacía dos años y medio que lo sabíamos. Se hizo un uso político de ello, pero quizás sí que en los barcos veloces pudo ser un factor decisivo. Si uno le pega a un objeto grande puede volcar. Hubo deficiencias, se prometió que lo iban a limpiar, pero luego hubo un manejo político.

¿Cuáles son sus planes de futuro?

Estoy en un momento de repartir las cartas y ver cómo seguimos. Competir en barcos grandes ya lo hice esporádicamente. Pero dejaré aparcado el asunto olímpico, quiero vivir el ambiente en el deporte.

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