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La evolución de los bañadores, entre la ciencia y la moda

Por Alberto Martínez (super_martinez)

Los bañadores son una parte imprescindible de los nadadores. La ciencia y la moda han ido evolucionando estos productos, con el objetivo de que los deportistas puedan ganarle unas centésimas al cronómetro y se sientan más cómodos realizando una actividad en otro hábitat al habitual. Los primeros bañadores estaban hechos de algodón y constaban de dos piezas, una inferior y otra superior. Eran las primeras décadas del siglo.

Poco a poco, con la consolidación de los Juegos Olímpicos, los bañadores pasaron a ser de una única pieza, como un mallot que cubría el pecho y la entrepierna, poco estéticos pero ceñidos, de diferentes colores, con el escudo del país cosido en la parte central. Bien entrado el siglo XX, cuando el márketing y la televisión ayudaron a profesionalizar el deporte a partir de los Juegos de Roma, de 1960, aparecieron los slips, que revolucionaron el mercado. Se dejó el algodón por la lycra, y la indumentaria apenas se encargaba de tapar las partes íntimas.

Fue el inicio de una nueva tendencia de bañadores cada vez más sofisticados y que abarcaban más parte de la pierna. Con el objetivo de ajustar los muslos y ayudar a deslizar mejor al nadador, ya que el tejido no oponía demasiada resistencia al agua. La natación dejó a un lado la moda para dar paso a la ciencia. Y así vimos en Atenas 2004 a un nadador como Ian Thorpe, ataviado con un traje ceñido de neopreno que solo le debajo descubierto pies, manos y cara. El bañador también nadaba con el Torpedo, uno de los mejores nadadores de todos los tiempos.

Pero fue en 2007, cuando la natación vivió su etapa más revolucionaria y a la vez oscura en cuanto a bañadores se refiere. Arena y Jaked empezaron a comercializar los bañadores de poliuretano, que ayudaban a los deportistas a tener más flotabilidad y emplear menos fuerza para deslizarse por la piscina. Pocos no se resistieron a llevarlos. Y los récords cayeron como moscas: 38 de los 43 récords del mundo en 2009 ya se habían logrado con ese bañador. Hubo hasta 200 modelos de marcas distintas, en una fiebre que detuvo la FINA por la crítica de los entrenadores y del círculo de la natación. La competición se desvirtuaba.

En la actualidad, la FINA se puso firme y hay numerosas restricciones. Los bañadores solo pueden ser slips y de media pierna, mientras que deben pasar unos controles con tal de que el tejido no sea una ayuda. En la natación cada centésima cuenta, separa una medalla de un cuarto puesto, o un oro de una plata.

Y tú, ¿qué bañador prefieres para este verano?

 

Foto: https://zipriztindu.wordpress.com/2015/02/26/banadores-prohibidos/

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