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Kaptiva: el profesionalismo del fútbol americano

El fútbol español tiene huella propia después de los éxitos conseguidos por la Selección española desde 2008 y con dos gigantes como Barcelona y Real Madrid como embajadores. El famoso (y quizás simplista) tiki-taka no deja de ser una marca comercial de la manera de entender el juego creado, sobre todo, por La Masia, donde el balón y el juego de posición son el eje de toda acción. España o Barcelona actúan de imán para el resto de paíes amantes del balompié.

Hace 10 años, en ese contexto, nació Kaptiva Sports en una oficina de Florida en Estados Unidos. Su primera misión fue desarrollar los campus del FC Barcelona en el estado, hasta que poco después crearon la Escola FCB. El germen que dio paso al resto de negocios de la empresa. “Luego nos diversificamos con tal de realizar eventos, viajes etc. Tenemos una academia de fútbol con un programa de diez meses. Tenemos un club de fútbol en Estados Unidos. Todo ello alrededor de deporte”, relata para Sportalius Filip Dabovic, director de márketing, quienes ahora quieren impulsar un torneo internacional de fútbol sala en Sant Cugat. “Muchos jugadores quieren aprender el fútbol de manera técnica. Vimos esta oportunidad para crear este convenio con el FS Sant Cugat”.

A lo largo de un año, entre 7.000 y 10.000 jóvenes participan de alguna de las actividades que organiza Kaptiva, quien analiza la “competencia” que se ha creado en este sector. “Este concepto se puede copiar fácilmente. Hay muchos entrenadores, pero tenemos nuestra propia metodología y eso ya no es tan fácil de copiar. No solo tenemos una unidad de negocio, sino algo que nos diferencia del mercado”, añade Dabovic. Esa metodología es la que marca la diferencia en Kaptiva.

El crecimiento paulatino en Estados Unidos

“El mercado de fútbol en Estados Unidos ha querido accelerar como en Europa. Pero no han podido hacerlo de manera adecuada”, adelanta Dabovic, conocer de este deporte en los dos lados del Atlántico. “El país ha visto que desde la última Copa del Mundo veía que la gente se enganchaba más. Las marcas aportaban dinero, y eso incrementa el impacto del deporte en el país. Muchos clubes europeos tienen interés en Estados Unidos, incluso los clubes más pequeños. El último que vimos fue el Celta o el Espanyol, que ya tienen escuelas. El Barcelona está apostado aún más”, prosigue.

El despertar del fútbol estadounidense es lento. Hace ya 23 años desde la celebración del Mundial de 1994 y la MLS sigue sin peso a nivel internacional, en la que numerosos jugadores europeos deciden finalizar allí su carrera. Raúl González o David Villa son los últimos ejemplos. “Cada vez hay más afición pero el problema es que la mayoría de los clubes están dirigidos por padres. Falta una profesionalización de clubes y entrenadores, y también de federaciones. Son franquicias privadas. Hay una Liga en cada estado. Si pagas, puedes participar en una Liga que existe o que se ha creado. Es un modelo NBA”.

Modelos opuestas al fútbol español, donde par dirigir cualquier equipo de base es necesario un título. Kaptiva, que reúne entre 40 y 50 profesionales repartidos en Florida y en Barcelona, se pone como reto “llevar el profesionalismo” al país rey del deporte mundial, pero no del fútbol. Un reto.

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